“La piel que habito” es un claro ejemplo que no se debe elegir una película por la sinopsis

Por Gabriel Furine Contatori

 

Si eliges una película basada en la sinopsis, quizá no mirarás La piel que habito, del director Pedro Almodóvar, porque la sinopsis, o sea, la premisa del drama español es muy común: un cirujano plástico después del suicidio de su mujer y la violación de su hija, que también se mata, decide vengarse del “estuprador”.    

La temática violación y venganza, de los médicos “locos” es muy recurrente en la historia del cine: sobre el estupro y venganza hay el clásico de los años 70 Day of the woman o  I Spit on your grave (Escupiré sobre tu tumba o Dulce venganza) de Meir Zarchi, ya sobre los médicos “locos” hay las películas de Frankenstein, por ejemplo.

Pero estos temas tan clichés, quedan al margen de otros que, ciertamente, son más importantes y centrales como la sexualidad, la obsesión por la belleza y el arte, la dualidad forma y contenido, la bioética. Además de esto, la película de Almodóvar trabaja con el suspense, sin adelantar las informaciones.

 La historia empieza en el “hoy” (tiempo presente), en el año 2011. Está ambientada en la ciudad de Toledo (España) y se desarrolla en la casa-clínica –El Cigarral– dirigida por el Dr. Robert Ledgard (Antonio Banderas). Viven con el cirujano plástico el ama de llaves Marília (Marisa Paredes) y la enigmática paciente Vera Cruz (Elena Anaya).

Para dilucidar la historia hay tres digresiones en el guion. La primera ocurre en la conversación entre Marília y Vera. El ama de llaves cuenta sobre el accidente y la muerte de Gal, la mujer de Ledgard, que ocurrió hace doce años.  La segunda y tercera se desarrollan en los sueños de Robert y Vera, respectivamente y ambos vuelven seis años atrás. Robert se acuerda de la violación de su hija Norma (Bianca Suárez) por Vicente (Jan Cornet), y la muerte de Norma en una clínica psiquiátrica. ¿Y Vera que recuerda? ¡Se acuerda de Vicente! La digresión de Vera es, sin duda, la más importante y la más misteriosa- el suspense está hecho: ¿Cuál es la relación de Vera y Vicente? ¿Qué hace Vera en la casa de Robert? ¿Qué hizo Robert con Vicente? Estas son las preguntas que el espectador se hace y que, solamente, serán respondidas en el desarrollo de la película.      

La cinta de Almodóvar es un gran ejercicio de reflexión y cuestionamiento sobre los verdaderos monstruos de la sociedad y la piel que habitan. En este contexto, la película nos deja una pregunta: ¿Qué piel habita en mí?

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