Por Kamila Arão

 

Si mi asilo está regido por la ley,

¿por qué me dices ilegal?

Tu país me acogió,

me libró de sufrimientos,

mis angustias, mis tormentos.

Por razones ajenas a mi voluntad,

sigo en la irregularidad.

Pero este país, que ahora llamo mío,

sabe la oportunidad.

Oportunidad de vida nueva

Ya muy lejos de la guerra

De sonrisas y alegrías

Para mí y mi familia.

Añoro el tiempo en el que viví mejor,

andando libremente, trabajando,

comprando, vendiendo…

Tenía derechos de ser humano,

y también, seguía allá la ley.

Mas eso, poco a poco,

se fue olvidando,

perdiendo, muriendo.

 

En aquél tiempo,

mi bella ciudad

con sus tiendas y hoteles a orillas del mar,

le daba envidia a cualquiera.

Era un lugar espectacular,

de película ¡es verdad!

Hasta que empezó la guerra

y nos sentimos como fieras

enjaulados,

hambrientos entre bombas,

¡Qué tremendo!

¡Qué tormento!

Viendo la muerte en cada esquina

y la escasez siempre aumentando.

Imaginarlo es terrible, llorarías si lo vieras.

Esa guerra que es locura,

nos dijo un día:

hay que salir para sobrevivir.

 

Y es por esto,

desde que estoy aquí

agradezco

todo el tiempo,

por la paz de cada día

porque por  fin,

y sin tormentos

ya puedo dormir

sin lamento.

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