En esta edición abrimos un nuevo espacio para que nuestros colegas discentes y docentes del campus puedan manifestar su opiniones sobre una variedad temática que trata del comportamiento humano. Para estrenar, les presentamos la lectura de las reflexiones de nuestra compañera Evellyn Bibiano.

 

Por Evellyn Freitas Bibiano

Cuando preguntamos para alguna mujer “¿Te Masturbas?”, muchas veces al contestar, cambia de asunto, sonríe o demuestra su vergüenza. Para los hombres, muy distintamente, ese asunto no es un problema, es algo natural, pues es un acto que generalmente conocen por sus padres o amigos y que es inclusive incentivado y que se habla comúnmente entre ellos, pero con las mujeres eso no es dialogado de ninguna manera, con raras excepciones y hasta hoy es un tabú.

En una pesquisa sobre prácticas y normas sexuales de jóvenes brasileños de las estudiosas Maria Luiza Heilborn y Cristiane S. Cabral, tenemos la información de que la masturbación tanto masculina cuanto femenina suscita en un cuarto de las mujeres pesquisadas la condenación moral y en relación a la aceptabilidad de la masturbación femenina, 6,2% de esas mujeres elegirán la opción “sin respuestas”, traduciendo así un cierto mal estar con esa cuestión.

La abominación de esa práctica aún es más fuerte entre las religiosas que la consideran lo que llaman de pecado, pues es lo que la Iglesia le dice y necesitan seguir lo que la Iglesia le dice para conseguir ingresar en el Reino de Dios.

Las cuestiones sexuales de las mujeres son la diana de las críticas, pues viven por medio del machismo en una posición subalterna y sus prácticas o deseos no son aceptos, por ejemplo, cuando se tiene deseo de estar con más de una persona en un acto sexual, o hasta mismo besar más de una persona en un fiesta, o cuando simplemente no se desea tener hijos o casarse, o sí, tener hijos, pero ser madre soltera o cuando se quiere un relacionamiento abierto, o sea, no monógamo.

Todos estos comportamientos son perfectamente aceptables para los hombres, pero para la mujer es casi que ilegal. Por fin, muchas adoptan lo que es impuesto, pues no quieren sufrir ninguna vergüenza que causaría un impacto muy fuerte en su vida social.

Muchas cosas hechas normalmente por los hombres, para las mujeres no son normales, y ese tema es más uno que debe ser discutido en la busca de igualdad de género, que tanto el feminismo anhela, pues de la misma forma que el niño se toca para conocerse, la niña también necesita conocerse. El conocimiento en todos los ámbitos debería ser igualitario, pues de acuerdo con la declaración universal de los derechos humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y en derechos.”.

Referencias bibliográficas

HEILBON, Maria Luiza; CABRAL, Cristiane S. Práticas e normas sexuais de jovens brasileiros. Trabalho apresentado no XIV Encontro Nacional de Estudos Populacionais, ABEP, realizado em Caxambu – MG – Brasil, de 20-24 de setembro de 2004. Disponible en: <http://www.abep.nepo.unicamp.br/site_eventos_abep/PDF/ABEP2004_794.pdf>

Acceso en: 22 de julio de 2016.

Anuncios