Por Denise Jesus Menezes dos Santos

Las nuevas tecnologías no dejan dudas: estamos en el siglo XXI, el siglo de la celeridad, de las innovaciones, del comprometimiento con la vida y del medio ambiente, entre otros. ¿Pero cómo las escuelas podrán acompañar todos estos cambios siendo que todavía se discute sobre la enseñanza o no de géneros en la escuela?

La ausencia del abordaje de este tema en la escuela nos hace retroceder unos dos siglos de conquistas humanitarias que la sociedad ganó. En verdad, desde que el hombre inventó cosas para facilitar su vida, acumuló conocimientos que cambiaron y ayudaron a reflexionar sobre inúmeras cosas en la sociedad.

Y volvemos a los géneros, si es necesario distinguir al hombre de la mujer, o mejor, si el medio en que vivimos nos impone estos rótulos, ¿por qué no discutirlo? ¿Por qué no pensar en los papeles que hemos asumido delante de la sociedad?

Pensar sobre estas cuestiones es primordial para poder transponer el imponente obstáculo que los opositores colocan sobre esta propuesta: ya que hablar de este tema podría inducir a las elecciones de los alumnos. Sin embargo, es fundamental que sea tratado para disolver prejuicios y opiniones populares, como los que consideran a los hombres individuos más racionales, fuertes e inflexibles, y las mujeres son consideradas más sensibles (o sea, actúan con menos razón) y débiles, ideas presentes en frases populares que menosprecian al sexo femenino, que incluso refuerzan los prejuicios de las personas que no siguen ese estándar.

La escuela es el ambiente que proporciona la construcción del conocimiento, la formación de ciudadanos para el mundo. Es indispensable la erradicación de la reproducción de tales conceptos dada la propia visión del alumno de sí mismo. A final, tales ideas no lo definen. Intencionalmente, esas observaciones inducen a la reflexión y a cuestionamientos sobre los papeles y posiciones sociales que son determinadas para cada género.

¿Por qué una mujer que elige no constituir “familia” es mal vista por la sociedad?¿Por qué un hombre que cuida de la casa y la familia (las mismas funciones de las mujeres) es considerado un héroe? La inversión citada en esta última indagación podría ser más recurrente si la escuela les propusiera a los alumnos no solamente observar las atribuciones de las tareas en su familia, sino que también, observar acerca de la interferencia e inversión de esos papeles. Una simple cosa, como cuidar de un huevo o un globo con agua como si fuera un hijo, por ejemplo, ya sería suficiente para provocar cambios.

Hablar sobre los géneros y la diversidad sexual ayudaría a combatir las discriminaciones provocadas por el bullying, donde las mayorías de esas bromas de mal gusto son dirigidas a los niños con características homosexuales y niñas que salen de los estándares de belleza o comportamientos.

Pensar sobre los juicios y la violencia que se les causa a estos grupos estigmatizados es esencial para la formación de humanos que respeten y toleren las diferencias de los otros. Todos somos distintos de los demás, ya sea en género, edad, clase social, comportamientos, etcétera. No reconocer estas diferencias y homogenizar la enseñanza no sólo nos causa daños que impiden la formación de los alumnos, sino que también impiden la formación de alumnos como seres humanos capaces de ejercer su ciudadanía y convivir en harmonía con las diferentes personas.

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